jueves, 26 de abril de 2012

Un funeral y un examen de física

Amo mi blog porque para mi es entretenimiento gratis y una invaluable forma de desahogarme cuando, como ahora, he soñado cosas muy perturbadoras.
El martes fue 24 de abril, día del cumpleaños de mi ahijado. Fue un día largo porque tuve funciones en una primaria para las cuales tendría que levantarme tempranísimo. No sé si fue la inquietud por no poderme despertar, o el calor o los nervios pre-función, o de verdad fue un episodio de sombras de ojos rojos como los que menciona Conde en su cuento. El caso es que me desperté a las 3am, tuve mucho miedo y, aunque lo intenté, ya no pude volver a dormir. Lo bueno de eso es que llegué a tiempo al llamado, e inusualmente despejada para ser la hora que era.
Dimos las funciones y después nos fuimos juntos a comer y beber. Durante la platica salió lo de los tatuajes y perforaciones que luego derivó al tema de la donación de órganos, de ahí al de las cremaciones, disposición de las cenizas y finalmente al tópico de llorar en los funerales y la conexión que existe entre eso, el egoísmo y la culpa.
Cuando llegué a casa alrededor de las 11pm vi el mensaje de que me habían querido localizar para que hablara con mi ahijado y lamenté no haberlo visto más temprano. Luego me fui a dormir y tuve el sueño mas triste e inquietante del ultimo mes.
Se trataba de un funeral. Soñé que morían Lola y Paulino en un accidente de moto y nos enfrentábamos a la enredosa perspectiva de encargarnos de sus restos que debían ser transportados a su pueblo en la sierra de Oaxaca y otra cosa para la cual no estábamos preparados: la triste tarea de explicárselo a sus hijos.
Según sabemos, cada uno de ellos tiene su lugar en el panteón de su pueblo, según el terreno de su familia, pero transportar dos cadáveres debe ser muy difícil. Papá insistió en cremarlos y mandar solo las cenizas, además de que, por el accidente, los cuerpos estaban en muy mal estado. Por otro lado, no había disposición oficial acerca de la donación de órganos en el caso de Lola, pero Paulino puso en su licencia para conducir que él sí quería donar todo lo que fuera útil. Sin embargo, al hablar con la familia nos enteramos de que en el pueblo la cremación no se acostumbra y las familias de mis compadres la consideran una profanación. Ni hablar de la donación de órganos.
Peliagudo como era ese tema, no me asustaba tanto como la perspectiva de explicárselo a Paco y la aún más escabrosa tarea de hacerle entender a Vane que su mamá ya no va a volver. Y para ahondar en el fango, yo tendría un examen de física a la mañana siguiente. Para mi no fue difícil decidir que ésa sería la última de mis preocupaciones. Siempre fui buena en física desde la secundaria, pero no contaba con que hace años, por lo menos seis, que no estudio las fórmulas y la verdad es que ahora ya no me acuerdo de nada.
Me partió el alma oír a Vane toda la noche gritando "Lala! Lalaaa! Mamá!" y la veía en miente toda roja revolcándose en brazos de mi mamá sin poder abrazarse ya de la suya nunca más. Pensé que ya la vencerían el cansancio y el calor hasta que se quedara dormida y mañana será otro día. Por suerte para ella, es demasiado joven para guardar muchos recuerdos, apenas va a cumplir un año y diez meses. No va a extrañarlos tanto como su hermanito, que se quedó huérfano el día después de cumplir los seis años. Mi mamá dice que a ella le pasó casi igual, dos semanas después de cumplir seis, y que no se acuerda casi nada de su mamá. Pero Paquito sufre mucho. Después de tratarle de suavizar las noticias por todos los medios, finalmente supimos que había entendido cuando se echó a llorar. Lo acompañé a su cuarto, lo metí en la cama y le acaricié el cabello hasta hacerlo dormir. Espero que no le vaya tan mal como a mi mami con sus guardianes legales. En cuanto a Vane, no hay de que preocuparse, se queda con mis papás. Ella ya tenía el sí dado desde que nació. Mi papá la adora y no va a dejar que nadie se la lleve, pero con Paco no siente igual. A mí me parece injusto. Yo quisiera poder encargarme de él personalmente, pero mi estilo de vida apenas me permite cargar conmigo misma. ¿Cómo pretendo mantener también a un niño?
Al día siguiente, lo que entendí del examen de física es que podías sumarle o restarle gramos (diez gramos, lo de una Maruchan, o escuché mal a Jimmy) casi sin afectar la ecuación, solo como un truco para hacerla mas simple, había una variable x que representaba la densidad (¿o era el peso?) de la tinta negra sobre el papel y era lo que teníamos que averiguar para resolver el único problema del examen, que era una resta de varios niveles que empezaba con 3-una serie larga de variables y decimales que no tenían sentido para mi. Yo solo le di vueltas al examen por horas, sin escribir mas que mi nombre, escuchando con atención por si acaso tenía una epifanía, pero eso no sucedió. Obviamente reprobé el examen. Ahora no podré ser piloto aviador.
Entre estos sueños escalofriantes y la inoportuna inspiración de media noche que me obliga a escribir cuando debería estar durmiendo cada vez descanso menos. Y lo peor es que al rato tengo función de teatro infantil. A este ritmo voy a morir o me corren. ¿En verdad vale el desgaste?

No hay comentarios:

Publicar un comentario