martes, 22 de enero de 2013

Pesadilla ajena (gracias al cielo)

Cómo hacen reflexionar las pesadillas (incluso las ajenas) a las cuatro de la madrugada.
Estudiando aviación entendí que es importante ser capaz de aprender de los errores de otros, porque no siempre se puede vivir suficiente para cometerlos todos.
De la inconstante conexión a internet aprendí a apreciar lo bueno cuando lo tengo y no esperar hasta perderlo.
Hoy murió en un accidente el amigo de un amigo y me hizo recordar que la vida es efímera. Esa es una de las cosas que la hace tan valiosa. Como no sabemos cuando nos toca, a bueno estar prevenidos y tener todas las cuentas saladas para irnos en paz.
Me dí cuenta de que hay algunas personas importantes en mi vida con las que he perdido contacto. Recién volví a comunicarme (para pedir algo, de lo cual no estoy muy orgullosa) con alguien que en la prepa era mi amiga y ahora, a pesar de trabajar en el mismo ámbito, no habíamos hablado en años. Me alegra haberlo hecho y estoy decidida a no dejar que me pase otra vez.
Por eso, después de un duro golpe de inconsciente y una pequeña dosis de realidad, concluí que no hay mejor momento que el presente para decirles a mis amigos que los quiero, que soy muy afortunada de conocerlos y que espero que formemos nuevos recuerdos, además de los que ya teníamos desde antes, porque nunca sobran.